El Árbol de mi escuela

por Maribel García de Astudillo

Nunca podré olvidar aquel año 1999 cuando comencé a trabajar en mi escuela; entre montañas de ladrillos y cemento había en la esquina del patio un hermoso árbol.  Un día, cuando estaban terminando de echar el piso de la cancha, vi al Padre Juan, al Prof. Jimmy y a mi compadre Manuel hablando bajo la sombra del árbol acerca de echarlo abajo.  Sentí una enorme tristeza porque él era, dentro de esa inmensa estructura de ladrillos, cemento y hierro, el único ser de la naturaleza que quedaba dentro de la escuela.

El arbolito de mi escuela

El arbolito de mi escuela

Me dirigí a ellos y les comuniqué lo que sentía.  El profe Jimmy y Manuel estuvieron de acuerdo en que la cancha iba a estar incompleta, pero el Padre Juan escuchó mi insistencia y luego de pensarlo unos instantes nos dijo: ”Dejen el árbol…”. ¡Yo estaba feliz!

Inauguramos la escuela en octubre de ese año y comenzamos “todos” a luchar día a día, contra vientos y marea, escuela taller en búsqueda de nuestra propia identidad…misión y visión: Cristo Jesús… El Todopoderoso.

Así pasaron los años, y dentro de esta inmensidad de ladrillos, cemento y hierro “verde tilo” ha habido siempre seres humanos con sueños propios, historias, debilidades y fortalezas, miedos y cobardía, cansancio y empeño, egoísmo y entrega, pro actividad y flojera, trabajo y más trabajo… aceptación y éxitos… alegrías y tristezas, de todo ha habido… de todo ha pasado y siempre ha estado el arbolito de mi escuela…

Quien lo observe, quien se fije en él hoy en día, podría decir que él también colabora con el trabajo: él carga con la mopa …el chicle, el papelito, es el rincón de las bolsas de basura…, y hasta nos presta el pedacito, de la tierra que el Padre Juan le respetó, para aliviar el agua del coleto, pero…¡bien que brillan los pisos de la escuela!

Ese es su trabajo, no por árbol coquetea,
nos da frescor en las caldeadas tareas,
año a año reverdece, nos florea,
alberga nidos y a sus pajaritos
que, de vez en cuando, canturrean.

Y cada vez que se salva un muchacho,
cada vez que lo logran,
por cada uno se menea.
Menea sus ramas y no alardea,
lo hace en silencio para que nadie lo vea,
pero siempre ha estado ahí, para lo que sea…

¡Ah qué arbolito éste… el mejor amigo de mi escuela!

Gracias Padre Juan!, gracias por tu humilde grandeza…!

Anuncios

Acerca de ETMAB
Instituto educativo que hace su preferencia en las y los jóvenes desescolarizados, entre 15 y 25 años de edad, estudiando bajo la modalidad de Educación de Adultos. Se capacitan en un oficio que les otorgue las competencias necesarias para la labor productiva, elevando las posibilidades de su calidad de vida mediante el servicio a la comunidad.

2 Responses to El Árbol de mi escuela

  1. Marìa Machado says:

    pocas veces a floreado y se ve tan lindo, te falto comentar que tambien guarda muchos secretos porque debajo de èl, siempre se comentan planes, cuentos, chistes entre otros.

  2. ysidro soto says:

    …..Que hermosa y bonita historia poética… gracias

Deja tu comentario para seguir creciendo...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: