Mi zona de confort y el quehacer educativo

por: Franklin Peralta

Gracias a una compañera de trabajo que me envió este material, me puse a pensar primero en mi propia realidad.  Al final, me decidí a escribir y compartirlo con todos.  ¡Gracias Nayarit!

A lo largo de nuestra carrera como docentes, se viven muchas de las experiencias de vidas (propias y/o ajenas) en la convivencia diaria con nuestros estudiantes, compañeras y compañeros de trabajo y en la misma comunidad donde la escuela está inserta.  Y vemos tan lejano el momento en que asumimos esta vocación que regularmente podemos acomodarnos y hacer repetidamente las actividades cotidianas: la planificación de la asignatura, los recursos educativos, las relaciones docente-estudiante, la docente-docente e incluso la docente-directivo.  Y no es de extrañarse porque, a fin de cuentas, somos de carne y hueso, susceptibles a buscar nuestra comodidad y la de los nuestros, sin darnos cuenta que estancamos la noble tarea de ejercer nuestro servicio en favor de las y los hijos de nuestra patria.  A esto se le llama “zona de confort“.

Según Célis Maya, en su artículo online Zona de Confort, “La zona de confort es ese lugar mental en el que estamos a gusto con todo, y no pensamos en cambiar nada de nuestras vidas.”  Pero esta zona no es algo con lo que tengamos que luchar ni mucho menos, más bien, es hacer lo necesario en expandirla para lograr mayor y mejor bien-estar.  Pero, mejor que leer un sin fin de artículos sobre el tema, vea el siguiente material audiovisual y evalúe luego su respuesta ante su propia realidad.

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Acerca de ETMAB
Instituto educativo que hace su preferencia en las y los jóvenes desescolarizados, entre 15 y 25 años de edad, estudiando bajo la modalidad de Educación de Adultos. Se capacitan en un oficio que les otorgue las competencias necesarias para la labor productiva, elevando las posibilidades de su calidad de vida mediante el servicio a la comunidad.

One Response to Mi zona de confort y el quehacer educativo

  1. ysidro soto says:

    En nuestra escuela son muchos los factores que han dado origen a nuestra zona de confort, pero existe uno, con derecho a equivocarme, que nos ha dejado instalado cómodamente LA TITULARIDAD, yo extraño aquel personal que no tenía hora para entregarse a la escuela, aquel que veía a los estudiantes como sus propios hijos, aquel que todos los miércoles el padre juan nos recordaba el por qué estábamos ahí, aquel que la profesora Celia Cruz (azucaaarrr) nos vivía recordando y revisando nuestra vida interior y sobre todo nuestra praxis pedagógica. Lo he dicho y sostengo, yo no puedo solo, no es una directriz gerencial la que dará solución a los problemas (a los gerentes nos pueden cambiar), es el compromiso de todos con el proyecto, que no es mio,sino del Viejo Juan lo que nos permitirá salir y construir una nueva escuela sin desvirtuar el objetivo de la misma. Gracias y perdonen mi sinceridad pero tengo que decirlo pues se que en ocasiones nos quedamos y conformarnos con darle a la escuela el numero de horas que dice en nuestro bauche

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